A Interactive Brokers se le recomienda muchas veces como si el debate ya estuviera cerrado. No lo está. IBKR tiene ventajas claras, pero también tiene fricción, complejidad y una curva de aprendizaje que muchos subestiman.
La ventaja real no es el logo ni la reputación. Es la infraestructura: acceso a mercados, calidad de ejecución, costos de financiamiento y herramientas pensadas para quien sí mira los detalles.
Para algunos inversores, ese intercambio vale la pena desde el principio. Para otros, un broker más simple puede ser mejor hasta que el nivel de complejidad del portafolio justifique una plataforma más pesada.